The Beekeeper’s Picnic – A Sherlockian Adventure
- Desarrollador: Afoot Games
- Plataformas: PC
- Link Steam: click aquí
- Lanzamiento: 26 de Marzo de 2025
Un misterio más. Una aventura más. Un enfrentamiento más. Un caso… el último. Mientras el célebre Sherlock Holmes y su inseparable John Watson se rehacen en su guarida de Baker Street, la lasitud pide el protagonismo que iba advirtiendo en los últimos tiempos. La carta de la jubilación sobre la mesa. Holmes anhelando respirar lejos del bullicio de esa Londres de la que nunca antes pudo escapar.
Helen Greetham escribe una historia más de las que bien firmaría Sir Arthur Conan Doyle. De hecho, el prolífico autor cita en sus obras ciertos personajes y elementos de los que se plantean en esta aventura con el principal ingrediente del condado de Sussex, destino y lugar de retiro de Sherlock Holmes.
Pese a ello, no nos tocará cargar las cajas de la mudanza. Pues serán trece los años que transcurrirán desde el inicio de esta meditada excedencia hasta la mañana en la que se presenta —tras la puerta de Holmes— su viejo amigo, un ya agotado Watson, que sirvió como médico de guerra en ausencia de su idolatrado.
La apicultura. Mientras uno salvaba vidas en el frente, el otro añadía la cría y cuidado de abejas como un talento más a sumar a una lista inabordable para la mayoría de mortales. Sin embargo, los inquietos siempre se topan con inquietudes. Y una pacifica villa no será excusa para no encontrarlas.
Inquietudes que, en términos de aventura, se traducen en puzles. De estos, en Sussex, tendremos dos modelos muy concretos: los más tradicionales, a resolver gracias a los objetos del inventario, y las deducciones, a despachar en el “Ático del Cerebro de Holmes” a través de la información que obtendremos y que conseguiremos aclarar al conectarlas.
Un Ferrari para comprar el pan. Pocos son los puzles que disfrutamos desde el inventario, debido, a su vez, a la brevedad de la aventura, pero suficientes como para ver asomar alguno maravilloso. Talento que en cierto modo resulta desaprovechado. La excelencia en el garaje. Holmes es caballero de entuertos; quizá requería de alguna contienda más.
Turno para lo insólito, pues difícilmente Sherlock Holmes habrá posado antes adornado en flores, con una foto que desprende aroma a mar, aire puro y unos tonos pastel que nunca Londres consiguió proyectar. En rollizo pixel, bajo un sol que no decae y ese rumor del oleaje que nos seduce desde la simplicidad.
Y desmembrando una aventura que no conoce la noche, las únicas sombras que aparecen son concebidas por las nubes esporádicas en forma de doblaje irregular y ciertas escenas en las que el soporte musical abandona una entrañable historia que, en su conjunto, sí disfruta de melodías muy oportunas y tan idílicas como la vida de Sherlock en su último refugio; en su último lugar ideal.
The Beekeeper’s Picnic es palpar la fortuna de poder retirarte donde soñabas. Hacerlo de la mano de uno de los detectives más sobresalientes de todos los tiempos. Vivirlo lejos del 221B de Baker Street. Supliendo pistolas por cestas de picnic mientras hablamos de lealtad, compañerismo y de uno de los significados del amor. Tigres que caben en las jaulas. La aventura subsistiendo lejos de su ideal.