Poco
- Desarrollador: The Clowncil
- Plataformas: PC
- Link Steam: click aquí
- Lanzamiento: 20 de Mayo de 2025
Empezar de cero. O más bien en términos aún más adversos. La experiencia de fracasar en el casting de acceso al circo ambulante que pasea —literalmente— por ese lugar al que no se le puede llamar ciudad, ni pueblo; la benevolencia hablando de suburbio al ser preguntada. Sea lo que fuere, trazas de vertedero en el que solo unos extraños seres indefinibles residen. La escotilla para desterrados del circo nos garantiza la caída a esa no-ciudad, a ese no-pueblo, a esa especie de suburbio, a ese vertedero del que el sueño de ser payaso nos obligará a escapar.

Micah Boursier prueba esta vez con la aventura gráfica; y de distribución gratuita, además. Tan escueta como suficiente, pese a que la demanda de contextos se torna en defecto permitiendo que imploremos naturalidad en la mayoría de negociaciones que llevamos a cabo.
Pactos por un sueño. Ser payaso para dar sentido a su vida. “Poco” como insólito nombre de pila, en un lugar aún más singular. Un cohete para conseguir acceder de nuevo a ese circo ambulante de interminables patas, a cambio de cualquier recado que se nos insinúe.
El grueso de los puzles en esa línea. Trueques para contentar a quienes tienen la “llave” del cohete. El inventario solo actuando de bolsa de la compra —en lugar de ser un taller—, con ramalazos de algunos minijuegos que, si bien pueden resultar atractivos, e incluso orgánicos, nos enturbian la sonrisa de la cara.
Y no es una sonrisa maquillada cual clásico payaso. Las sensaciones que nos transmite la aventura consiguen alegrar nuestro ánimo, sin más. Tan simple como harto difícil. Algún genio la tildaría de entrañable. Desde el donaire y la estela sonora del cascabel al andar, pasando por lo cómico de algunos personajes, a la gran mayoría de escenarios. Estampa deliciosa que consigue enamorar.
También sus acordes. O más aún, sus transiciones: el hilo que une los temas tiene la elasticidad que el vestido que mejor le sienta. Ataviarse con accesorios de los que tornan al pie de ese movimiento involuntario y tan esclarecedor. Disfrutando de la música. De eso también tratan las buenas aventuras.
Poco es el vuelo que comete los mismos errores que su propio nombre resume. Una aventura deliciosa, con varios mensajes de calado y una conclusión a la altura de la sensación que granjea. Lamentando carencias que se esfumarán en una sola ventolera. El artista enamorando con el truco de la ternura. Actuación que debe arrancar algún aplauso, supere o no cualquier maldito casting, incluido, el nuestro.

