Earth Must Die

Desarrollador: Size Five Games
Plataformas: PC
Link Steam: click aquí
Lanzamiento: 27 de Enero de 2026

“Aquí estoy, Padre. Soy yo, VValak. Tu tercer hijo favorito”. Llegó la hora. Quien ocupa el trono del planeta Tyryth agoniza tras ser alcanzado en la batalla que envuelve a la autocracia vitalicia actual y a los rebeldes que anhelan cualquier suerte de democracia. La dinastía aún más herida que el emperador. Dos de sus hijos deberán regresar del combate para la ceremonia de ascensión. La primera de las manipulaciones se ejecuta y, en un chasquido, el fratricidio hace aparición: “VValak, mi hijo favorito”.

Los diseñadores Dan Marshall y Ben Ward encabezan la lista de implicados en una de las aventuras más originales de los últimos tiempos. Escasos segundos de un tráiler bastaron para que el lápiz que indica las futuras aventuras a disfrutar escribiera cada una de sus letras con una intensidad excesiva. La audiencia con la realeza no se hizo esperar; estamos, desde ya, a merced de lo absurdo.

300 años después. El gran Pastor VValak reina a nivel interplanetario junto a un mini robot flotante diseñado en origen para proveer de leche a los niños. Esa es la estampa: un gobernante déspota, cruel, arrogante, más un etcétera infinito de lindezas similares, junto a la entrañable —y mordaz— Milky. Sin duda, son ya una de las parejas más alocadas de la historia del género.

Y… ¿cómo se gobierna un imperio de enorme magnitud? Pues con mandoneo. La jerarquía de delegar cualquier función física. La osadía de utilizar a los demás cual experto e inflexible titiritero. En ello se basan todos los puzles de la aventura. En un porcentaje amplio, las múltiples opciones de respuesta en las conversaciones te servirán para manipular conciencias que terminen haciendo lo que tú quieres. Con algo menos de cuota, ante la ausencia de inventario, deberás ordenar al resto de personajes que usen, combinen, accionen o sí, saboteen, cualquier objeto que necesites, resultando en leve éxito esta vertiente de desafíos planteada.

Surrealismo biológico. Para quienes estén familiarizados con la serie de animación Rick y Morty, les será fácil comparar las obras tanto en el lenguaje, la estética, los personajes —en especial las abominaciones con las que nos cruzamos durante toda la aventura— e incluso, y tirando de reflexiones de brocha gorda, definirlo como un buen o mal capítulo de la citada serie.

“Solo desearía poder obtener un poco más de compasión por lo difícil que es liderar nuestro glorioso ascenso”. Eso será en otra ventanilla, VValak. Sobran las plegarias si hablamos del apartado técnico y, más concretamente, de un aspecto visual atractivo como pocos, que viste la aventura con ese feísmo deliberado que tanto deseas para el vecino, ya que el destino dispondrá que los tyrythianos se alcen como el lejano reflejo —y la postre enemigo— de los terrícolas.

Y si hablábamos anteriormente de lo absurdo, la mezcla con la sátira empieza a definir lo mejor del humor británico. La aventura se aúpa en un doblaje repleto de actores de reconocido bagaje que elevan las personalidades de sus protagonistas. Pura categoría que certifica la irregularidad manifiesta de la obra.

Earth Must Die es el fiel reflejo del gran meteorito que se erosiona en contacto con la atmósfera. La excelente carta de presentación que destruyen los giros argumentales extemporáneos, un ritmo errático y ese guion que se cansó de maravillar. El buen y mal capítulo de Rick y Morty. La manipulación cual naturaleza que demuestra VValak se refleja en nuestro entusiasmo. El mérito de confeccionar vestidos de etiqueta que no sabrás cómo lucir. Guerra en demasiados sentidos. Vinimos a reír; a disfrutar de la mordaz Gran Bretaña y su surrealismo vendido como realismo. Lo saboreamos en parte, y queda algo de hambre que a buen seguro pronto se saciará.

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