Uncle Lee’s Cookbook: Five Recipes for Disaster
Desarrollador: Relatively Painless Games
Plataformas: PC
Link Steam: click aquí
Lanzamiento: 12 de Mayo de 2026
No estáis preparados. Bueno, de hecho, nadie lo está. Lidiar con el Tío Lee debería ser la tesis doctoral de cualquier estudiante de Psicología. Su sobrina, Inés, no elaboró tal trabajo ni cursó esos estudios; simplemente su día a día se ha forjado en el estoicismo de vivir con él… y con todas sus locuras.

Se hacen llamar La Trinidad: Andrea Cerbone, Paolo Cotrone y Giuseppe Sellaroli debutan en la cocina de la aventura gráfica con un plato que define bien la ansiedad primeriza.
“Yo no pongo las reglas. Solo las rompo”. Si Tío Lee carece de sensatez o prospección, la aventura avanza de igual forma. Es difícil definir o exponer lo que sucede en los tres primeros episodios —o recetas— de esa suerte de científico alocado, aunque él solo ejerza de detonante para que recaiga todo el peso de la aventura en la paciencia de Inés —casi más que en ella misma—, obligada a resolver los sucesos trascendentales que conlleva la estrecha relación con su tío.
Mecánica cuántica, objetos macroscópicos, máquinas del tiempo… Quien quiera ciencia y física, sea bienvenido. Quien quiera puzles de inventario, también. Si sugeríamos que en los primeros episodios había que plantearlos como unos aperitivos de escaso hilo, y añadimos: interés, encontramos el efecto opuesto en algunas secuencias de puzles tan loables e ingeniosas, como divertidas.
Aunque he ahí un nuevo desajuste. El entusiasmo y las citadas ansiedades llevan a querer incluir todos tus ingredientes favoritos de la nevera en la receta, lo que se manifiesta con rotundidad en un cuarto episodio que expone el mayor potencial de la aventura… con sus consabidos excesos.
La tableta. De repente, un nuevo artilugio aparece en nuestro inventario para darnos unas facultades casi ilimitadas y solventar con ello los entuertos. Leer pensamientos, invocar a alguien o modificar las propiedades de un objeto son algunas de sus muchas prácticas, tan magníficas como innecesarias, pues todos esos puzles que llegamos a resolver gracias al dispositivo, bien se podrían haber desentrañado con objetos más plausibles —aun estando en un contexto de alta densidad científica—, como ya había demostrado la aventura hasta entonces.
Inés, esculpida en un carácter idóneo y el píxel rechoncho de “casi siempre”. El respaldo adicional que eleva su figura resulta de unas animaciones encomiables en la resolución de cada puzle, sumado al impecable doblaje de las reconocibles voces que dan vida a esta locura interdimensional.
Five Recipes for Disaster es la trivial cadencia de situaciones que puede que entusiasme a ingenuos y desespere a escépticos. Una mezcolanza de ideas que rebosan y se derraman: magia, ciencia y más locuras. A Inés le sobrarían la mitad de estas recetas para la trama del libro que pretende escribir. Nos resta el paladar saciado de algunos buenos puzles. Ponderaremos eso, y al Tío Lee, aún con todo. Que no es poco.

