Shadows of the Afterland
Desarrollador: Aruma Studios
Plataformas: PC
Link Steam: click aquí
Lanzamiento: 10 de Febrero de 2026
Madrid, 1960. Pilar: una mujer humilde atravesando el valle de sombras o el paso por la recurrente mala racha. El único apoyo moral, su alivio, ese ser con el que poderse confesar resulta estar entre los muros del zoo, y a su vez tras los barrotes de una jaula. Un tigre manso, sin capacidad de elección, que una noche lluviosa verá cómo de Pilar se desprende su visible alma; y verá cómo su cuerpo recorre algunos pasos hasta arrojarse al vacío del foso del oso. La vida debería terminar ahí, pero resulta que vivir es algo más.

Aruma Studios, Silvia Izquierdo y Rubén López, regresan cuatro años después de mostrarnos Antiquonia, donde las ciudades reales que se nos presentan esta vez contrastan con Afterland, y su alocada visión del más allá compuesta de su recepción, gimnasio o biblioteca junto a un conjunto de establecimientos que completan una fotografía tan necesaria, pero, a la postre, de insuficientes estímulos.
“¿Hay alguna información de mi situación?”. Presentemos ya la premisa: si nuestros ojos explican que la protagonista a controlar es el espíritu de Pilar en el más allá, el resto de sentidos nos sugieren que en realidad es la enigmática Carolina, de profesión policía, que no sabe qué demonios hace en el “cuerpo” de una sirvienta, qué leches hace en 1960 —viviendo ella en 1988—, y lo más importante, qué rayos hace muerta en el otro mundo.
Carolina, pues. Desarraigada de cualquier lógica y orden. Sin duda su incredulidad es la base cómica y para nuestra suerte funciona realmente bien. La indignación ajena como as. El cromatismo del más allá como si alguien nos tirara una escalera de color para echarnos de la mesa. Nuestros sentidos en pleno debate.
Categóricamente estridente. Resulta aún más sublevante cuando, tras muchas gestiones, llegamos al mundo de los vivos. El zoo, la ciudad, la playa, son escenarios magníficos que para más exasperación se tornan jaulas o un palmo de realidad del que no quieres marchar y donde a su vez, despierta el potencial de puzles de la aventura.
Dualidad. La vida y la muerte. Lo que está bien y lo que está mal. Ya que hablábamos de ese despertar, lo apreciamos claramente en la habilidad de poder poseer otros cuerpos, aprovechar los objetos que esos nada protagonistas llevan en sus bolsillos, siendo eso tan fascinante, tan divertido, tan plausible en su contexto y, como casi todo aquí, tan escueto y efímero.
Maldita seas, linealidad. `Hemos citado una única vez la palabra aventura esperando este momento. Hablemos del pecado. Si la aventura dirige en exceso mi camino, el término aventura se desvanece. Solo hay una cosa que hacer en todo momento, con el agravante de los “¿qué es lo siguiente?” que con toda nuestra indignación Carolina espeta a su gran apoyo en su desdicha. Súmale el desacierto de bendecir objetos cotidianos para poder realizar la precisa acción que requieres y nuestra cabeza vacilará de izquierda a derecha.
Sigamos vacilando. De izquierda a derecha. De Pilar a Carolina. Sus dos mitades cautivan por igual. No podemos irnos sin destacar cualquiera de sus animaciones. Trabajo brillante articulando píxeles; plasticidad que se celebra. Al igual que un doblaje convincente, admirable, a colocar en el espacio del valor en el cual no estará su elección musical que, pese a contar con temas adecuados para su contexto, no sabe leer los momentos climáticos. Trabajo de percepción extra para el aventurero —¡presente!—, que de normal es torpe, injusto y muy terco.
Shadows of the Afterland es un planteamiento fresco y audaz que yerra por conciliar a los de las butacas. Decisiones tan respetables y comprensibles como lo es a su vez la inevitable sensación de desear que nos suelten de la mano, liberen la correa, rogando nuestro espacio, el mismo que ocupa un guion colocado en el pasillo con menos luz del supermercado. Si sabes brillar, brilla. Pilar y Carolina lo hicieron. Reseñada pues una de las aventuras del año. Madera —o bruma— para mucho más. Ya arderá. Y tocará bailar alrededor.

