Theropods

Desarrollador: Lost Token
Plataformas: PC
Link Steam: click aquí
Lanzamiento: 20 de Agosto de 2026

Pasear por la selva. Equívoco, pues ni un paso dará la joven cazadora sin sentir una amenaza. En el primer latido de la aventura su madre es devorada por un enorme dinosaurio. Un recuerdo, latente. Cada día vivido, un regalo. Para su tribu cayó uno del cielo: una centelleante roca adorada por los nativos. Echar a dormir, y un despertar en sangre. Ni un paso en paz.

Aparece Kostas Skiftas como jefe de otra reducida tribu, la de un proyecto del que los aventureros eran sabedores desde un largo tiempo atrás. Quizá no tanto como la edad a la que nos trasladan ellos mismos. La prehistoria, con su cruda realidad, y el acierto al tratar de reflejarla.

La muerte como quehacer diario. Si no es la tuya, es la que tú provocas o la que, de manera abrupta, emerge desde cualquier ángulo adonde vuelcas la mirada. Huir por vivir un día más. Su padre esta vez no lo contará. Cayó en combate, como caerá ella al río que la aleja de su aldea.

Y saldrá de él. Un estereotipo de extraterrestre al que podremos controlar o, para la protagonista, una visitante lejana que irrumpe en la selva junto a la orilla. Habrá encuentro y hermandad entre ambas, ligadas al devenir de una aventura terriblemente lineal. Sin embargo, terca, o resiliente. Pese a lo secuencial de su historia, la misma consigue transmitir el terremoto de tambores que desprende lo que más nos gusta: aroma de una “maldita” aventura.

Quizá su banda sonora colabore en ese sentir. El compendio musical es tan épico como pertinente. La angustia, el miedo, el coraje o la evasión se elevan porque los acordes potencian la mayoría de escenas. Nuestro pecho en danza. En armas para cualquier contienda.

La lanza. El objeto que se erige como ejecutor de gran parte de los puzles de este duro periplo por la selva. Su punta es la que resuelve las escenas encarnizadas que, por desgracia, terminan por desmoralizar al reducirse a un ejercicio de ensayo-error sin penalización alguna. Un test donde nada resta. Jugarte la vida en modo fácil.

Bienvenidas pues, paradojas. En las que cabe insistir. Si la vida de los aldeanos apesta a muerte temprana, aquella linealidad termina por ser el mayor enemigo de cualquier furor. El que sentimos, pese a sus propias trampas, sin saber cómo diablos resiste la emoción en tamaña odisea.

También la de sus píxeles. La resolución y collage fracasan en algunas proporciones. Resulta, sin embargo, salvador el alimento de nuestros ojos en forma de algunas animaciones que sí transmiten el histrionismo que la escena pretende, pudiendo concluir que ver a la cazadora en movimiento endereza el rumbo de lo gráfico. Rumbo, como voz de la aventura.

Theropods es la gesta de una protagonista que no necesita ni nombre ni vocalizar algo entendible para expresar todo tipo de sentimientos. La muerte exigiendo ser protagonista. La civilización plegada a ella. Una selva en arrebato de venganza. Realismo pese a diversas unidades de horteradas. El homenaje a cualquier verbo que denote lucha, coraje y la justicia de clavar una lanza en represalia de todo el daño que te hayan podido causar a ti.

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